AFIRMACIONES POSITIVAS VS GRATITUD DIARIA

Actualizado: mar 18


Muchas veces hemos oído hablar de las famosas afirmaciones positivas, para los que no conocen, son frases en positivo que uno puede escuchar, leer en voz alta y en otros casos escribirlas. Algunas personas dicen que funcionan, otros dicen que no. Por otro lado, otra de las prácticas actuales es la gratitud diaria, es decir tomarte unos minutos para observar tu vida y agradecer lo que tenés alrededor e interiormente como la salud, sabiduría etc. ¿pero qué efecto tienen? ¿Cómo impactan en nuestro día a día?


En base a mi experiencia, utilice una serie de afirmaciones positivas durante 3 meses, 6 veces por semana, apenas me despertaba lo primero que hacía era ponerme los auriculares y reproducir una hora de estas afirmaciones. Cuando terminaba de escucharlas, sentía que había algo que no encajaba, que todo lo que me planteaban esas afirmaciones era la descripción de una vida “perfecta” lo cual claramente no era mi vida, ¡ni es! Era como querer escribir sobre algo que ya está escrito, siendo esto último totalmente opuesto a lo que deseas.

Esta situación de opuestos entre lo que deseo, lo que me digo y la respuesta de mi mente, genera un roce mental a nivel inconsciente, lo que deriva a un estado de frustración como resultado. Por ejemplo, si tomamos la frase “yo soy perfect@” mi respuesta por parte del subconsciente es “no, no lo sos” reforzando lo contrario de lo que queres lograr.


Por el otro lado cuando expresamos gratitud lo hacemos por todo lo que ya tenemos, lo que crea un sentido de apreciación profunda, de esa manera uno puede ver los desafíos que nos plantea la vida diaria con más objetividad, ya que el ser humano tiene la tendencia a sobredimensionar las cosas. Esta neutralidad nos ayuda a bajar los niveles de cortisol (principal hormona del estres), a tomar mejores decisiones expandiendo la visión permitiéndonos pensar ideas y soluciones mucho más creativas y efectivas.

Siguiendo la línea de la gratitud diaria, he utilizado muchas veces el hecho de agradecer por algo que quiero resolver en el presente como si ya estuviera resuelto. Por ejemplo: hace menos de un año contrajimos unas deudas por primera vez, al mismo tiempo, hacía muy poco que habíamos abierto nuestra empresa de bienes raíces, por lo tanto se nos hacía muy difícil pagarlas. Cada vez que nos sentábamos a comer, agradecíamos por adelantado el haber pagado la deuda, al cabo de unos 3 meses cerramos un gran proyecto de una manera poco común y así logramos pagar la deuda. Hoy en día seguimos agradeciendo todos los días por lo que ya tenemos y por adelantado.


Yo pienso que muchas veces queremos soluciones mágicas y acudimos a todo aquello que a simple vista pareciera que lo son, como las afirmaciones positivas, con la esperanza de que nuestra vida cambie de un día para el otro. Entonces nos negamos a confrontar con emociones que de niños nos dijeron que no podíamos sentir, como por ejemplo “no llores” “no te enojes” “no tengas miedo” y a exigencias sociales que en vez de expandirnos nos encierran. Cuando en realidad todo aquello que experimentamos, emociones “positivas”, “negativas” no son más que un feedback que nos guía a aprender sobre nosotros mismos. Cada problema a resolver es un nuevo nivel a alcanzar.

Como conclusión me quedo con la maravilla de agradecer cada día, por lo que tengo, exterior e interiormente. Pero agradezco especialmente por los problemas que me ayudan a crecer.

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Por Romina Reynoso



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